
Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y recogidos por la FAGENAUTO, el pasado mes de marzo de 2026 los precios de los automóviles mostraron una evolución desigual en función de su tipología. Mientras que los coches nuevos registraron un ligero descenso mensual del -0,1%, los vehículos de segunda mano mantuvieron una tendencia claramente alcista, con un incremento del 0,8%, en un contexto en el que el Índice de Precios al Consumo (IPC) creció un 1,2%.
Evolución en lo que va de año: estabilidad frente a crecimiento
En el acumulado de los tres primeros meses de 2026, los precios de los automóviles nuevos apenas han variado, con un incremento del 0,1%, situándose muy por debajo del crecimiento del IPC, que alcanza el 1,1% en el mismo periodo.
Por el contrario, los vehículos de segunda mano registran un aumento del 2,3% en lo que va de año, lo que refleja una mayor tensión en este segmento del mercado, donde la rotación y la disponibilidad siguen condicionando los precios.
Comparativa interanual: clara divergencia entre segmentos
A doce meses, las diferencias entre ambos mercados se acentúan. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026:
- Los automóviles nuevos han incrementado su precio un 0,5%, muy por debajo del IPC, que se sitúa en el 3,4%.
- Los vehículos de segunda mano, en cambio, han experimentado una subida del 6,4%, superando ampliamente tanto a la inflación general como al comportamiento de los coches nuevos.
Un mercado a dos velocidades
El análisis de los datos del Instituto Nacional de Estadística confirma una evolución diferenciada entre segmentos. Mientras los precios de los vehículos nuevos presentan una trayectoria contenida, con variaciones moderadas, los de segunda mano mantienen un ritmo de crecimiento más elevado.
Esta diferencia refuerza el mayor peso del mercado de ocasión en la evolución global de los precios dentro del sector, frente a la estabilidad relativa del vehículo nuevo.
A ello se suman factores externos como la evolución de los costes energéticos, las tensiones en las cadenas de suministro o la incertidumbre geopolítica —incluido el impacto indirecto de conflictos internacionales como los de Oriente Medio—, que pueden influir en la formación de precios en el conjunto del mercado.

